25/3/15

Fotografía aérea y control de la realidad: apuntes sobre los inicios

[Texto publicado  originalmente en LABlog (LABoral), 23/03/2015.]

La aparición de la fotografía aérea en el siglo XIX ofrece una innovadora mirada tecnológica de la realidad. El sistema evolucionará hasta convertirse en una trascendental herramienta de análisis del territorio durante la Primera Guerra Mundial. Sin conocer su desarrollo es imposible entender muchas de las creaciones tecnológicas de la actualidad.

Conocer sus inicios es básico para comprender algunas de las piezas artísticas contemporáneas. La tecnología de la vigilancia y el control tecnológico actual se originan gracias a la aparición de la fotografía. Su verdadera conexión surge a mediados del siglo XIX,  cuando emerge, de la mano de Nadar, un importante interés hacia una faceta innovadora de la misma: la aparición y desarrollo inicial de la fotografía aérea. 

Iniciada con carácter experimental evoluciona a principios del XX con la introducción de curiosos sistemas que sirven de soporte y propulsión de las cámaras. Se incorporan  en estas tareas curiosos sistemas que elevan las cámaras con hileras de cometas, cohetes, o ligados con correas a palomas mensajeras.

Un claro ejemplo de la destacada evolución tecnológica al servicio de la percepción a distancia, es la aplicada por George R. Lawrence tras el terremoto de San Francisco (California) en 1906. Consiguió documentar el desastre en un novedoso plano cenital sobre la bahía utilizando una innovadora cámara de su invención que incorpora placas curvadas diseñadas para tomar imágenes panorámicas.

Detalles del sistema de G. R. Lawrence
Tras horas de dificultoso montaje, en medio de una gran tormenta, la cometa propulsora sólo llegó a mantener a unos 100 pies de altitud el ingenio de 22 kilos de peso. Durante la tarde del día siguiente, con la ayuda de diecisiete cometas interconectadas, la gran cámara se elevó hasta unos 600 metros. El disparo a distancia se consiguió gracias a un cable que activaba el obturador. En ese momento, la luz del sol se situaba directamente frente a la lente de la cámara., lo que frustró en un primer momento a todo el equipo, que se vio recompensado al comprobar el excelente resultado del negativo. La iluminación potenció en la imagen el dramatismo de la catástrofe.

San Francisco tras el terremoto (1906).
Su serie de nueve impactantes imágenes del desastre, registradas desde un novedoso punto de vista fueron publicadas en todo el mundo con gran éxito a un precio de 125 dólares cada copia. Hecho que supuso a su autor importantes ingresos económicos, premios y prestigio a nivel mundial, y un gran impulso para continuar investigando sobre nuevas técnicas relacionadas con la fotografía aérea. De ahí que Geo. R. Lawrence Company se publicitara bajo el sugerente eslogan: the hitherto impossible in photography is our specialty.


En 1903, el Cuerpo de Mensajería con Palomas del Ejército Bávaro, comenzó a utilizar sus aves para realizar reconocimientos aéreos gracias a la pequeña cámara de exposición automática que inventó y patentó el farmacéutico Julius Neubronner. Colombófilo empedernido, utilizaba su afición para comunicarse con los pueblos vecinos. Aquella costumbre derivó en un valor añadido profesional: utilizaba su método para recibir recetas desde el hospital del pueblo vecino y hacer llegar los medicamentos urgentemente. Como a esta afición se le sumaba la fotografía, ideó incorporar a las aves cámaras ligeras que permitieran mostrar imágenes de sus vuelos. Desarrolla y presenta su ingenio de tan sólo 75 gramos de peso en la Exposición Fotográfica Internacional de Dresde y en varias muestras internacionales en 1909. Dado su éxito, consiguió mejorar y reducir sus dispositivos hasta obtener uno de 4 centímetros de longitud que le permitió continuar con sus investigaciones. Buena parte de su proyecto se financió con la comercialización de postales con las imágenes aéreas capturadas en algunos de los avistamientos.


Vistas aéreas y palomas equipadas con las cámaras de Neubronner.

Tanto Alicia Framis en Hystory of Drones, (2014), como Laurent Grasso en On Air (2009-2012), ambas presentes en Llega un grito a través del cielo, ofrecen un homenaje a los avistamientos de Neubronner. Sin su dedicación y conocimientos el espionaje aéreo tal vez no hubiera tenido lugar o se hubiera encaminado por otros derroteros. Tampoco la percepción de nuestro entorno cotidiano desde puntos de vista que no están al alcance de la mirada humana.

"On Air", de L. Grasso en "Llega un grito a través del cielo" (LABoral)
 
Pero George R. Layrence y J. Neubronner no fueron los únicos interesados en captar esos nuevos puntos de vista. Tras los experimentos realizados con cámaras acopladas a cohetes en 1987 por Alfred Nobel, Albert Maul creó un dispositivo más preciso en 1906 propulsado por un cohete de aire comprimido. El mecanismo desligaba la cámara y la devolvía a tierra firme enlazada a un paracaídas desde unos 2.600 pies de altura. En 1912 su invento está a punto para ser utilizado por el ejército, pero llega con varios años de retraso. En Centocelle, cerca de Roma el 15 de abril de 1909, un fotógrafo desconocido había tomado la primera fotografía aérea en el transcurso de uno de los vuelos de entrenamiento realizados por oficiales de la armada italiana. Los aviones habían desplazado a otros procedimientos por su precisión y eficiencia.

El control realizado mediante la fotografía aérea está estrechamente relacionado con las tecnologías desarrolladas con fines militares durante la Primera Guerra Mundial. Su objetivo era de dar a conocer fielmente el estado real del frente y la situación en las zonas enemigas. Tanto el ejército alemán como el francés fueron pioneros a la hora de integrar cámaras en los aviones de sus ejércitos y el británico forma la primera unidad fotográfica militar.

El ojo artificial inaugura una nueva manera de percibir la contienda, en la que tecnología y psicología brindan la oportunidad de contemplar imágenes alejadas del observador en representaciones carentes de detalles. Su participación, tal como afirma Jünger, se torna fría y diferente a la visión que se posee formando parte del todo. Sin embargo hemos de reconocer la utilidad que otorga al carácter de documento adoptado por las fotografías durante la contienda, ya que permite valorar de un modo analítico y veraz el territorio.

Las herramientas y procedimientos evolucionarán y se convertirán con el tiempo en instrumentos de creación fundamentales. Su análisis y/o apropiación dará como resultado, entre otras, numerosas obras relacionadas con la mirada tecnológica.

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