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20/1/17

El museo digital (en un disco duro) expone dentro de un Centro de Arte de Barcelona.























Hasta el día 29 e enero se puede visitar en el Centre d'Art Santa Mònica el Harddiskmuseum, el sorprendente museo de creación digital instalado en un disco duro.

Harddiskmuseum es un proyecto de Solimán López que ha sido desarrollado por ESAT LAB, con el apoyo de Asus y Pac, en el que tiene cabida a creaciones que puedan ser representada y/o consultada en formato digital. Concebida como una obra de arte colectivo, contiene imágenes, vídeos, interactivos, páginas web, textos, archivos de audio,... de más de 50 artistas de todo el mundo.

Durante la sesión de presentación el público asistió en directo a la entrega de las obras de los artistas residentes en Barcelona María Cañas, Systaime, Jorge Castro y Ricardo Iglesias a través de Realidad Virtual (mediante el sistema File Cabin). Durante los días de exhibición, el público puede acceder a todos los trabajos a través del mismo sistema. Los visitantes que se acerquen tienen una oportunidad única para contemplar, sentir y reflexionar sobre cuestiones latentes en la creación contemporánea como son la conservación digital, la divulgación del arte digital,sus orígenes o tendencias actuales.


Imagen de la presentación (Imágenes decidas por Solimán López)





















El próximo jueves tendrá lugar una mesa redonda en la que participarán la comisaria de la muestra, Roberta Bosco (El Arte en la Edad del Silicio), Solimán López y Vicente Matallana. Bajo el título  Arte digital, archivos y alternativas contemporáneas, se comentará el origen del proyecto, su desarrollo y se abordarán conceptos como los nuevos paradigmas a los que se afrontan tanto el arte digital como los nuevos medios.

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18/1/17

Del gramófono a YouTube y Spotify, la banda sonora de nuestra vida

(Publicado  en El Asombrario: 14/01/2017)

 
Poster publicitario, ca.1960. © Philips Company Archives


La Fundación Telefónica dedica una excelente muestra a la relación entre la creación sonora y la tecnología desde mediados del siglo XIX hasta nuestros días. Es la banda sonora de nuestras vidas. Desde el gramófono y el ‘walkman’ -qué tiempos aquellos- a mp3, YouTube y Spotify. Puede visitarse hasta el 22 de enero. Se recomienda no perdérsela.

Comisariada por Cristina Zúñiga Ortiz, la muestra, que se divide en tres secciones: Orígenes (1925- 1857), Revolución sonora (1979-1926) y Suena en Digital (1983-2003), arranca con piezas tan fascinantes como el fonoautógrafo (1857) del tipógrafo e inventor francés Scott de Martinville. Su invento registró por primera vez el 9 de abril de 1860 Au Clair de la Lune, interpretada por un soprano anónimo. Thomas Alba Edison crea el fonógrafo en 1877, instrumento ideado inicialmente para dictar o para utilizarse como libros sonoros para ciegos, como entrenamiento para una correcta locución o para registrar recuerdos especiales. Emile Berliner, ingeniero de origen alemán, patenta en 1887 el gramófono, dispositivo de registro sonoro sobre un disco plano que revolucionó el sistema de grabación y se convirtió en un éxito internacional.

En 1905 se vendían más de un millón de dólares en discos. Artistas como Enrico Caruso, por ejemplo, se erigió como el primer superventas internacional. Este importante cambio, junto con la mejora progresiva de la calidad de los micrófonos, transformó por completo el consumo de la cultura musical. Se podía disfrutar fuera de las salas de concierto y permitía difundir estilos minoritarios o desconocidos hasta el momento, como eran el jazz, la música africana o la oriental, o permitía preservar la cultura indígena.

La revolución de la radio junto a la evolución de los discos o los cilindros transmutó la experiencia musical por completo: de un hecho colectivo y público se pasó a poder consumirla de modo privado e individual; además, se podía disfrutar de la repetición de las reproducciones, hecho totalmente transgresor, tal como se puede contemplar en algunas de las excelentes imágenes de la muestra.

En 1925, la grabación y reproducción del sonido se convertiría en un proceso eléctrico, finalizando la era acústica. La transformación del viejo mundo musical impactó en todos los niveles de la industria.